
La Escuela de la Orientación Lacaniana es freudiana. Se refiere a Jacques Lacan en tanto es a él a quien le debemos haber renovado los fundamentos del psicoanálisis situándolos en el campo del lenguaje, y haber acrecentado su eficacia por la elucidación de sus principios y sus medios." – Jacques-Alain Miller
Sección Córdoba
La Escuela de la Orientación Lacaniana es argentina e internacional, tiene su sede en Buenos Aires y Secciones en Córdoba, Rosario, Santa Fe y Europa. Forma parte junto con otras Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
La Eol se propone:
- Favorecer el desarrollo del psicoanálisis freudiano según la orientación de Jacques Lacan.
- Fundar en razón la calificación del analista.
- Promover la formación científica del psicoanalista conforme a dicha orientación.
- Difundir el conocimiento de los fundamentos teóricos y de los resultados prácticos de la experiencia psicoanalítica.
Seminarios.
- Noches de la Escuela.
- Curso vespertino de introducción al psicoanálisis.
- Jornadas Anuales.
- Carteles.
- Biblioteca abierta y actividades de biblioteca.
Sección Córdoba
La Escuela de la Orientación Lacaniana es argentina e internacional, tiene su sede en Buenos Aires y Secciones en Córdoba, Rosario, Santa Fe y Europa. Forma parte junto con otras Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
La Eol se propone:
Favorecer el desarrollo del psicoanálisis freudiano según la orientación de Jacques Lacan.
Fundar en razón la calificación del analista.
Promover la formación científica del psicoanalista conforme a dicha orientación.
Difundir el conocimiento de los fundamentos teóricos y de los resultados prácticos de la experiencia psicoanalítica.
Varias actividades de la Sección Córdoba de la Escuela son accesibles al público en general, o a los analistas interesados en acercarse a la enseñanza de Jacques Lacan, orientada en su transmisión por los cursos de Jacques-Alain Miller:
Seminarios.
Noches de la Escuela.
Curso vespertino de introducción al psicoanálisis.
Jornadas Anuales.
Carteles.
Biblioteca abierta y actividades de biblioteca.
En esta página podrá el lector acceder a la orientación general y los detalles de cada una de ellas, distintos caminos en la formación del analista y vías posibles de acceso a la enseñanza de Jacques Lacan.\"
Estatutos
>> Preámbulo
>> Primera parte
>> Segunda parte
>> Reglamento interno
>> Jacques Lacan - Acto de fundación - 21 de Junio de 1964
Preámbulo
La Escuela de la Orientación Lacaniana hace suya la intención expresada por Jacques Lacan en su Acto de fundación de la Ecóle Française de Psychanalyse, y se inscribe en el movimiento de reconquista del Campo Freudiano que lanzó el 21 de junio de 1964.
La Escuela adopta, igualmente, los principios contenidos en su Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela (1967).
La Escuela tiene existencia tanto en Argentina como en Europa. Con las otras Escuelas miembros de la red de la Fundación del Campo Freudiano, la Ecóle de la Cause freudienne, la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela Brasilera de Psicoanálisis, se propone orientar a aquellos que, en el campo abierto por Freud, quieren proseguir con Lacan.
Primera parte
Artículo 1 - Denominación, duración, sede
Se constituye, dentro de la estructura de la \"Fundación euro-argentina\", la \"Escuela de la Orientación Lacaniana del Campo Freudiano\". Su duración es ilimitada. Su sede está en Buenos Aires.
Artículo 2 - Objeto
Esta Escuela tiene por objeto el psicoanálisis, y por fin, restaurar su verdad, transmitir su saber, ofrecerlo al control y al debate científico, fundar en razón la calificación de psicoanalista. Orienta a aquellos que quieren, en el campo abierto por Freud, proseguir con Lacan. La Escuela debe garantizar la relación del psicoanalista con la formación que ella dispensa.
Artículo 3 - Medios
La Escuela se da todos los medios necesarios para el cumplimiento de su fin: grupos de trabajo (ya sea carteles o Grupos de la Escuela en Movimiento: GEM), reuniones (foros), conferencias, seminarios, bibliotecas, publicaciones, etc.
Artículo 4 - Adhesiones
Para formar parte de la Escuela se hace la demanda a través de un grupo de trabajo (cartel), que la transmite al Directorio, o bien directamente dirigiéndose al Director. La demanda debe ser admitida por el Consejo de la Escuela, en una de las categorías previstas.
Por otra parte, el Directorio puede admitir como corresponsales, si lo demandan, a las personas que reciben las publicaciones de la Escuela, y participan en el trabajo de sus carteles*
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 5 - Composición
- Miembros
- Adherentes
- Miembros de honor
Un congreso reúne todos los años a los miembros y adherentes.
Artículo 6 - Pérdida de la calidad de miembro
La calidad de miembro o adherente se pierde por:
-Renuncia.
-Exclusión por motivo grave, propuesta por el Consejo Estatutario de la Escuela y decidida por el Consejo de Administración de la Fundación.
-Exclusión por falta de pago de los aportes estipulados. La falta de pago de dichos aportes, después de las notificaciones usuales y el examen de los casos particulares por el Directorio, acarrea automáticamente la suspensión de toda participación en los órganos, asambleas y congresos de la Escuela, hasta el pago del aporte adeudado. La exclusión de la lista de miembros (o de adherentes) se produce automáticamente cuando la falta de pago continúa más allá de seis meses consecutivos.
Artículo 7 - Recursos
Los recursos de la Escuela proceden:
-De los aportes de sus miembros y adherentes, fijados por categoría y título, por el Consejo de la Escuela, a propuesta del Directorio.
-De sus suscripciones y derechos de entrada.
-De la renta de sus bienes.
-Del producto de las retribuciones percibidas por servicios prestados.
-De los recursos creados a título excepcional.
-De todos los otros recursos autorizados por los textos legislativos y reglamentarios.
Los miembros y adherentes se comprometen a efectuar sus aportes.
Artículo 8 - Enseñanzas
Quienquiera que enseñe lo hace a riesgo propio; la Escuela no lo autoriza ni lo disuade.
Los miembros y adherentes informan al Directorio de las enseñanzas aseguradas; el Directorio puede facilitar su realización.
Se da cuenta de las enseñanzas al Congreso, en los informes científicos.
Artículo 9 - El Directorio
La composición del Directorio o Comité de Gestión es la siguiente:
-Director;
-Secretario del Directorio;
-Tesorero;
-Secretario de Carteles*
-Secretario de Biblioteca;
así como los adjuntos de los susodichos.
Los cinco titulares ocupan sus funciones por dos años, y no son inmediatamente reelegibles para esas funciones. Al término normal de su mandato, cada uno es reemplazado por su adjunto.
El Director adjunto es elegido por el Consejo de la Escuela; los cuatro otros adjuntos son elegidos por la Asamblea, a propuesta del Director saliente.
En caso de vacante de un titular, su adjunto lo reemplaza por la duración restante del mandato; él cumple a continuación su propio mandato. En caso de vacancia de un adjunto, un sustituto es designado por el Consejo de la Escuela, si se trata del Director adjunto, por la próxima Asamblea general si se trata de un Secretario o del Tesorero adjunto.
El primer Directorio será renovado al comienzo del año lectivo 1994.
* Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 10 - Funciones de los miembros del Directorio
El Director, o en su defecto su adjunto, convoca y preside las sesiones plenarias del Directorio; anima la acción de sus miembros; preside las comisiones del Directorio; presenta a la Asamblea anual un informe sobre la actividad del Directorio, a partir de los informes que le son proporcionados por los Secretarios y el Tesorero.
El Secretario del Directorio lleva el registro de las actas de las sesiones plenarias; es secretario de la comisión de Secretariado. El Tesorero se ocupa de todo lo relacionado con el manejo de los fondos de la Escuela; es secretario de la comisión de Tesorería. El Secretario de Carteles y GEM representa al Directorio ante éstos; es secretario de la comisión de permutaciones. El Secretario de Biblioteca vela por el desarrollo de ésta; es secretario de la comisión de Biblioteca.
El Directorio celebra ordinariamente una sesión plenaria por trimestre. El Director puede convocar a ella a los miembros cuya asistencia se juzga necesaria para el examen de las cuestiones del orden del día.
Artículo 11 - Las comisiones del Directorio
Las cuatro comisiones se reúnen ordinariamente una vez por trimestre, por convocatoria del Secretario correspondiente (o en su defecto, de su adjunto). Este puede convocar a los miembros, adherentes, corresponsales, o participantes en los carteles*, cuya asistencia se juzgue útil para el examen de las cuestiones del orden del día.
Cada comisión, instalada por la duración de un Directorio, es decir dos años, comprende, además del Director, el Secretario y sus adjuntos, ocho miembros como máximo, de los cuales cuatro son elegidos por la Asamblea, y cuatro nombrados por el Directorio a propuesta del Secretario y del Secretario adjunto correspondientes.
A excepción del Director y de su adjunto, no se puede participar más que en una comisión del Directorio.
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 12 - El Consejo Estatutario
El Consejo, garante del respeto de los estatutos, vela por la buena marcha de la Escuela; puede hacer que los miembros de las diferentes instancias le rindan cuentas.
El Consejo se reúne al menos dos veces por año; dispone de los poderes que no le están reservados al Directorio, a la Asamblea o al Congreso; elige por un año a su presidente, que es el de la Escuela.
El Consejo está compuesto por nueve miembros. Sus decisiones se toman por mayoría de dos tercios más un voto. En caso de bloqueo mantenido durante un año en el seno del Consejo, la Asamblea es llamada a resolver.
El Consejo recibe las sugerencias de los miembros de la Escuela referidas a los estatutos, delibera sobre ellas y, eventualmente las propone al voto del Congreso.
El primer Consejo formado en el primer trimestre de 1992, permanecerá durante tres años, hasta el comienzo del año lectivo 1995. Luego sus miembros serán renovados por tercios cada dos años (el orden se determina primeramente por sorteo, luego por antigüedad de nombramiento).
Un miembro entrante será elegido por la Asamblea general, otro por el Directorio, el tercero por el Consejo. Los miembros salientes no son inmediatamente reelegibles.
En caso de vacante en su seno, el Consejo provee el reemplazo por el lapso restante del mandato.
Artículo 13 - Títulos
La Escuela reconoce dos títulos, distintos de las categorías de miembros:
- AME (Analista Miembro de la Escuela), título permanente;
- AE (Analista de la Escuela), título transitorio.
El sentido y el valor de estos títulos están explicitados en la Proposición del 9 de octubre de 1967.
El analista practicante es un miembro de la Escuela que le ha comunicado que ejerce la función de analista.
Artículo 14 - La Comisión de la garantía
El título de AME es otorgado por la Comisión de la garantía, compuesta por seis miembros AME como máximo, más, durante el tiempo de su mandato, el Director, que la anima. La primera Comisión formada en el primer trimestre de 1992, permanecerá en funciones durante tres años. A partir de ese momento, se renovará a razón de dos miembros por año. Para las primeras aplicaciones de esta disposición, el orden de salida está determinado por un sorteo efectuado en sesión del Consejo; una vez establecida la rotación, la renovación se realiza por antigüedad de nombramiento.
Cada año, uno de los dos miembros entrantes es elegido fuera de su seno por la Comisión misma, el otro es nombrado por el Consejo. Los miembros salientes no pueden volver a entrar antes de tres años como mínimo. En caso de vacante, el Consejo vela por el reemplazo.
La actividad de la Comisión se completa con una enseñanza en la que sus decisiones hallan su sentido.
Artículo 15 - La doble Comisión del pase
El título de AE es otorgado por tres años por la doble Comisión del pase. Durante el tiempo de su nominación, el AE da testimonio de los problemas cruciales en los puntos candentes donde ellos están para el análisis.
La composición, el funcionamiento, y el modo de renovación de la doble Comisión del pase y de su secretariado, están precisados en un reglamento interno, que puede ser modificado según el mismo procedimiento que los estatutos de la Escuela.
Artículo 16 - Composición de la Asamblea general
La Asamblea general se reune en sesión administrativa una vez por año, por convocatoria del Consejo, que establece el orden del día.
La Asamblea comprende - además de los miembros y antiguos miembros del Consejo - los delegados de los miembros.
Artículo 17 - Designación de los delegados de la Asamblea general
Los miembros eligen sus delegados a razón de un delegado cada cinco miembros. El nombramiento de un delegado se produce por el acuerdo del número previsto de miembros de los cuales recoge las firmas para transmitirlas al Consejo.
Estos nombramientos tienen lugar cada dos años durante el período fijado por el Consejo.
Cada miembro no puede dar más que una firma; un delegado es nombrado por dos años y no es inmediatamente reelegible para esa función.
Artículo 18 - Funcionamiento de la Asamblea general
Los miembros de la Asamblea tienen la posibilidad de hacerse representar por otro miembro de la Asamblea, provisto de un poder especial. Las convocatorias son enviadas por carta a aquellos miembros de la Escuela que forman parte de la Asamblea, al menos con un mes de anticipación; indican las cuestiones del orden del día. El voto por correspondencia puede ser autorizado; las decisiones de la Asamblea son tomadas a mano alzada por mayoría simple de votos expresados por sí o por no.
La Asamblea escucha el informe del Directorio y otros informes eventuales. Aprueba las cuentas del ejercicio cerrado. Ratifica los nombramientos que le son propuestos. Delibera sobre todas las cuestiones del orden del día. El informe del Directorio se dirige al conjunto de los miembros.
Si es necesario, el Consejo puede convocar a la Asamblea en sesión extraordinaria.
Artículo 19 - El Congreso
El Congreso se reúne todos los años por convocatoria del Consejo que establece el orden del día.
El Congreso escucha los informes morales y científicos previstos y debate todas las cuestiones del orden del día.
Artículo 20 - Modificación de los estatutos, disolución
Los miembros del Congreso se reúnen en sesión extraordinaria cuando tienen que pronunciarse sobre cualquier modificación de los estatutos propuesta por el Consejo. Tal sesión no puede deliberar más que si el quorum del tercio de los miembros del Congreso está presente, representado, o ha votado por correspondencia. Si no se alcanza el quorum en una primera convocatoria, el Congreso se convoca de nuevo al menos con un mes de intervalo y en esta nueva reunión, puede deliberar válidamente sin condición de quorum.
Los miembros del Congreso tienen la posibilidad de hacerse representar por otro miembro del Congreso, provisto de un poder especial. El voto por correspondencia puede ser autorizado; si éste es el caso, la convocatoria lo menciona. Las decisiones del Congreso se toman a mano alzada por mayoría de dos tercios de los votos expresados por sí o por no.
En caso de disolución propuesta por el Consejo, el procedimiento seguido es el mismo que para la modificación de estatutos, salvo que la mayoría requerida es simple.
El Congreso se pronuncia sobre la devolución de los bienes.
Segunda parte
Artículo 21 - Pertenencia al Campo Freudiano
La Escuela adhiere a la red de la asociación sin fines de lucro llamada \"Fundación del Campo Freudiano\" (París, 1979); participa en los eventos nacionales e internacionales de la misma. Está representada en la Comisión del Campo Freudiano en la Argentina, junto con los otros grupos argentinos pertenecientes a la misma red. Está representada en el Comité asesor de la Fundación del Campo Freudiano, junto con las otras Escuelas del Campo Freudiano: la Escuela de la Causa freudiana, la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela Brasilera de Psicoanálisis. La Escuela adhiere a la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
Artículo 22 - Pertenencia a la Asociación Mundial de Psicoanálisis
La Escuela es miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis a título de miembro institucional; los miembros de la Escuela son miembros de la Asociación Mundial y pagan las cotizaciones de dicha Asociación; los adherentes de la EOL pueden solicitar al Consejo estatutario su condición de adherentes a la Asociación Mundial.
Las cuatro Escuelas reconocen la validez de los títulos de AME y AE que otorgan a sus respectivos miembros, bajo procedimientos establecidos de común acuerdo.
Artículo 23 - Composición del Consejo Estatutario
Dentro de los nueve miembros del Consejo, uno es elegido por la Sección cordobesa, uno por la Sección europea. Se podrá nombrar un vice-presidente y un secretario.*
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 23 de Mayo de 1995.
Artículo 24 - Las comisiones del Consejo
Cada comisión consultiva del Consejo está compuesta por seis miembros. Se renueva por tercios cada dos años. Uno de los dos entrantes es elegido por la comisión misma, fuera de su seno, el otro es elegido por el Consejo. Los miembros salientes no pueden ser inmediatamente reelegidos en la misma comisión. En caso de que un lugar quede vacante, el Consejo vela por su reemplazo.
Cada comisión está presidida por el Presidente del Consejo (o, en su ausencia, por un miembro del Consejo, delegado por el Presidente). Tiene un Secretario, elegido por sus miembros por dos años.
La pertenencia a una comisión del Consejo es excluyente de la pertenencia a otra comisión del mismo, o al Consejo mismo, salvo el Presidente.
Las comisiones son dos. La comisión internacional vela por los vínculos e intercambios con la Fundación del Campo Freudiano, las Escuelas del Campo Freudiano, y los otros grupos pertenecientes a la red del Campo Freudiano fuera de Argentina. La comisión de admisión estudia los pedidos de admisión, hace las entrevistas necesarias, y comunica sus propuestas al Consejo.
Las dos primeras comisiones permanecerán durante tres años, hasta el comienzo del año lectivo 1995.
Artículo 25 - La Comisión de garantía
Dentro de sus seis miembros, uno de ellos es elegido por la Sección cordobesa. Comprende además a tres asesores elegidos por la Sección europea; la Comisión no concede el título de AME a los integrantes de dicha Sección. Se podrá nombrar un secretario de la Comisión.
Artículo 26 - El reglamento del pase
El reglamento del pase será votado por un Congreso extraordinario, convocado según las formas estatutarias previstas en el artículo 20 de los estatutos.
Artículo 27 - Reglamentos internos
El Consejo puede establecer y modificar reglamentos internos sobre los asuntos que le competen. Lo mismo vale para el Directorio.
Artículo 28 - Filiales y delegaciones
El Consejo Estatutario tiene la facultad de instituir en cualquier punto del territorio de la República filiales, funcionando con cierto grado de vida propia, y de establecer sus estatutos. Puede también instituir delegaciones, y nombrar sus autoridades. Filiales y delegaciones pueden ser suprimidas por resolución del Consejo.
Puede crear y suprimir círculos de la Escuela.
Puede realizar acuerdos con grupos ya existentes, que pasarán a ser Grupos asociados a la Escuela.
Artículo 29 - Acuerdo especial con la Escuela Europea de Psicoanálisis
Un representante acreditado de la Escuela Europea de Psicoanálisis puede participar en todo momento con voz y sin voto en las reuniones del Consejo, del Directorio, de la Asamblea, del Congreso, y de las distintas comisiones, bajo condiciones de reciprocidad.
Artículo 30 - La Fundación euro-argentina
En tanto que la Escuela forma parte de la estructura de la Fundación euro-argentina, las resoluciones tomadas por las autoridades de dicha Escuela cuentan con la ratificación del Consejo de Administración de dicha Fundación para tener fuerza ejecutiva.
Los cargos siguientes del Consejo de Administración de la Fundación euro-argentina: Presidente, Vice-presidente, Secretario y Tesorero, son asumidos por el Director, el Director-adjunto, el Secretario y el Tesorero de la Escuela.
Además, los estatutos de la Fundación euro-argentina estipulan que el Consejo de Administración de dicha Fundación refrende las resoluciones adoptadas por las autoridades de la Escuela.
Artículo 31 - Cláusula provisoria de modificaciones
Hasta el 15 de mayo de 1992, el Consejo Estatutario de la Escuela podrá efectuar toda modificación de los presentes estatutos. Después del 15 de mayo, el presente artículo 31 quedará caduco.
En Buenos Aires, el 3 de enero de 1992,
modificado el 11 de marzo de 1992
Reglamento interno
Establecido por el Consejo Estatutario el 11 de marzo de 1992
Artículo 1 - Las comisiones teóricas y prácticas
Cada comisión teórica o práctica está compuesta por cinco miembros. Está instituida por el Directorio, con una duración de dos años como máximo, para esclarecer temas teóricos de incidencia institucional, o para llevar a cabo varias tareas permanentes o temporarias.
El Directorio establece por escrito la misión de cada comisión, elige su secretario, decide la fecha en la cual debe remitir un informe, el cumplimiento de su tarea, etc.
Cada comisión instituida por el Directorio saliente está automáticamente disuelta al momento de la permutación.
Artículo 2 - Las redacciones
Las publicaciones de la Escuela tienen como Director legal al Director de la Escuela.
Cada una tiene un equipo de redacción, compuesto por: un Director de la redacción, un Director- adjunto, un Comité editorial.
El Director-adjunto de la redacción pasa a ser Director titular después de dos años, y el nuevo Directorio elige al nuevo Director-adjunto. El Comité editorial se renueva cada dos años; sus miembros son designados por el Directorio bajo propuestas del nuevo Director de la redacción.
El Caldero de la Escuela tiene como Director de la redacción al Secretario -adjunto del Directorio; no tiene Director-adjunto.
Artículo 3 - Las Secciones
Los miembros y adherentes de la provincia de Córdoba, de la Ciudad de Santa Fe, de la Ciudad de Rosario, de las otras provincias del interior, y de los países europeos se agrupan en cinco Secciones, respectivamente: EOL - Sección Cordoba, EOL - Sección Santa Fe, EOL - Sección Rosario, Sección general del interior, EOL - Sección europea.
Otras Secciones pueden ser creadas por decisión del Consejo Estatutario.
Las Secciones están autorizadas a solicitar una personería jurídica en sus respectivas provincias bajo la denominación, por ejemplo: \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Córdoba\", \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Santa Fe\", \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Rosario\", como asociación sin Fines de lucro, o como Fundación.
En todos los casos, sus estatutos previa consulta, serán aprobados por el Consejo Estatutario de la Escuela.
La EOL - Sección Europa está autorizada a solicitar una personería jurídica en París (Francia), bajo la denominación \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Europa\", como asociación sin fines de lucro de derecho francés. Sus estatutos serán aprobados por el Consejo Estatutario de la Escuela.
Los miembros y adherentes de esas Secciones pagarán sus aportes a cada una de las respectivas personerías jurídicas, por un monto fijado por cada una.
La Sección general del interior es un colegio interno de la Escuela, bajo la responsabilidad del Consejo Estatutario y del Directorio de la misma
Jacques Lacan - Acto de fundación - 21 de Junio de 1964
Fundo -tan solo como siempre he estado en mi relación con la causa psicoanalítica- la Escuela Francesa de Psicoanálisis, cuya dirección ejerceré personalmente durante los próximos cuatro años; pues nada en el presente me impide responder por ella.
Es mi intención que este título represente al organismo en el cual debe llevarse a cabo un trabajo -que, en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de la verdad, que vuelva a conducir a la praxis original que él instituyó bajo el nombre de psicoanálisis al deber que le corresponde en nuestro mundo- y que, mediante una crítica asidua, denuncie en él las desviaciones y los compromisos que amortiguan su progreso degradando su empleo.
Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que hay que dispensar en este movimiento de reconquista. Es tanto como decir que en ese organismo son habilitados con pleno derecho aquellos que yo mismo he formado y que son invitados a él todos aquellos que pueden contribuir a poner a prueba lo bien fundado de esa formación.
Los que vendrán a esta Escuela se comprometerán a desempeñar una tarea sometida a un control interno y externo. A cambio de ello reciben la seguridad de que no se ahorrará nada para que todo lo que hagan de válido tenga la repercusión que merece, y en el lugar que será conveniente.
Para la ejecución del trabajo adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos (tenemos un nombre para designar esos grupos) se compondrá de tres personas al menos, de cinco como máximo, cuatro es la medida justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de la salida que hay que reservar al trabajo de cada cual.
Después de un cierto tiempo de funcionamiento, los elementos de un grupo verán que se les propone que permuten en otro.
El cargo de dirección no constituirá una parcela de poder cuyo servicio prestado se capitalizaría para el acceso a un grado superior y nadie habrá de sentirse degradado por volver al rango de un trabajo de base.
Por la razón de que toda empresa personal llevará a su autor a las condiciones de crítica y de control a las cuales serán sometidos en la Escuela todos los trabajos que haya que llevar adelante.
Esto no implica de ningún modo una jerarquía cabeza abajo, sino una organización circular cuyo funcionamiento, fácil de programar, se afianzará con la experiencia.
Constituimos tres secciones, de cuya marcha me ocuparé con dos colaboradores que me secundarán en cada una de ellas.
1) Sección de psicoanálisis puro, esto es, praxis y doctrina del psicoanálisis propiamente dicho, el cual es, y no es otra cosa -lo estableceremos en su oportunidad- que el psicoanálisis didáctico.
Los problemas urgentes que hay que plantear en todas las salidas del didáctico, hallarán aquí el modo de abrirse camino mediante una confrontación mantenida entre personas que tengan experiencia del didáctico y candidatos en formación. Se funda su razón de ser en lo que no hay por qué velar: a saber la necesidad que resulta de las exigencias profesionales cada vez que éstas llevan al analizado en formación a contraer una responsabilidad por poco que sea analítica.
Es en el interior de ese problema y como un caso particular donde debe ser situado el de la entrada en supervisión. Como preludio hemos de definir este caso de acuerdo con unos criterios que sean distintos de la impresión de todos y del prejuicio de cada uno. Pues es sabido que en eso reside actualmente su única ley, cuando la violación de la regla implicada en la observancia de sus formas es permanente.
Ya desde el comienzo, y en todo caso, se atenderá a que el practicante en formación en nuestra Escuela disponga, dentro de ese marco, de una supervisión calificada.
Serán propuestos al estudio así instaurado, tanto los rasgos por los que yo mismo rompo con los estándares afirmados en la práctica didáctica, como los efectos que se imputan a mi enseñanza sobre el curso de mis análisis cuando es el caso que mis analizados asisten a ella a título de alumnos. Se incluirán en ese estudio, si hace falta, los únicos callejones sin salida que hay que tener en cuenta por mi posición en una Escuela como ésta, a saber, aquellos que engendraría en su trabajo la inducción misma a la cual apunta mi enseñanza.
Estos estudios, cuya extrema agudeza es la puesta en cuestión de la rutina establecida, serán recopilados por el directorio de la sección, que velará para establecer las vías más propicias para sostener los efectos de su solicitación.
Tres subsecciones:
-Doctrina del psicoanálisis puro
-Crítica interna de su praxis como formación
-Supervisión de los psicoanalistas en formación
Establezco finalmente como principio de doctrina que esta sección, la primera, así como aquella cuyo destino diré en el punto 3, no se fijará en su reclutamiento en la calificación médica, pues el psicoanálisis puro no es en sí mismo una técnica terapéutica.
2) Sección de psicoanálisis aplicado, lo que quiere decir de terapéutica y de clínica médica.
Serán admitidos en ella los grupos médicos, tanto si están compuestos de sujetos psicoanalizados como si no, por poco que estén en disposición de contribuir a la experiencia psicoanalítica: mediante la crítica de sus indicaciones en sus resultados y por la puesta a prueba de los términos categóricos y las estructuras que he introducido en ella como los que sostienen el hilo que hay que seguir en la praxis freudiana; y ello en el examen clínico, en las definiciones nosográficas, en la posición misma de los proyectos terapéuticos.
También aquí tres subsecciones:
-Doctrina de la cura y de sus variaciones
-Casuística
-Información psiquiátrica y prospección médica.
Un directorio para autenticar cada trabajo como de la Escuela, y con una composición que excluya todo conformismo preconcebido.
3) Sección de recensión del campo freudiano
Se ocupará antes que nada de la reseña y de la censura crítica de todo lo que ofrecen en este campo las publicaciones que dentro de él pretenden estar autorizadas.
Emprenderá la puesta a la luz del día de los principios de los cuales la praxis analítica debe recibir su estatuto en la ciencia. Estatuto que, por más particular que haya que reconocerlo finalmente, no podría ser el de una experiencia inefable.
Convocará, por último, a instruir nuestra experiencia así como a comunicarle, a aquello que del estructuralismo instaurado en ciertas ciencias, puede esclarecer el estructuralismo cuya función he demostrado en la nuestra; además de ponerlos a ambos en comunicación y, en sentido inverso, llevar a esas ciencias aquello que por nuestra subjetivación pueden recibir como inspiración complementaria.
En el límite, es requerida una praxis de la teoría, sin la cual el orden de afinidades que dibujan las ciencias que llamamos conjeturales, permanecerá a la merced de esta deriva política que se realza con la ilusión de un condicionamiento universal.
Por lo tanto tres subsecciones más:
-Comentario continuo del movimiento psicoanalítico
-Articulación con las ciencias afines
-Etica del psicoanálisis, que es la praxis de su teoría.
Los fondos financieros constituidos principalmente por la contribución de los miembros de la Escuela, por las subvenciones que obtendrá llegado el caso, o también por los servicios que prestará como Escuela, serán enteramente reservados a su esfuerzo de publicación.
En primera fila, un anuario reunirá los títulos y el resumen de los trabajos, aparezcan donde aparezcan, de la Escuela, anuario donde figurarán por su simple demanda todos aquellos que habrán estado en ejercicio en ella.
La adhesión a la Escuela se hará presentándose en un grupo de trabajo constituido tal como hemos dicho.
La admisión, al comienzo, será decidida por mí mismo, sin que tenga en cuenta las posiciones tomadas por nadie en el pasado respecto a mi persona, seguro como estoy de que aquellos que me abandonaron, no soy yo quién está resentido con ellos, sino que son ellos quienes estarán cada vez más resentidos por no poder retractarse.
Por lo demás, mi respuesta sólo se referirá a lo que podré presumir o constatar de manera fehaciente sobre el valor del grupo y sobre el lugar que éste pretenda ocupar primeramente.
La organización de la Escuela sobre el principio de rotación que he indicado, será fijada por lo que elabore una comisión aprobada por una primera asamblea plenaria que tendrá lugar dentro de un año. Esta comisión la elaborará a partir de la experiencia recorrida al vencer el segundo año, cuando a una segunda asamblea le corresponderá aprobarla.
No es necesario que las adhesiones cubran el conjunto de este plan para que funcione. No necesito una lista numerosa, sino trabajadores decididos, como ya de antemano sé que los hay.
Nota adjunta
Este acta de fundación considera que la simple costumbre no vale para nada. Sin embargo ha dejado abiertas, al parecer, algunas preguntas para aquellos que se rigen todavía por esa costumbre.
Una guía para el usuario, con siete encabezamientos, da aquí las respuestas más solicitadas; a partir de ellas se supondrán las preguntas que ellas disipan.
1 - Del didacta
Un psicoanalista es didacta por el hecho de haber realizado uno o varios análisis que han resultado ser didácticos.
Es una habilitación de hecho, que de hecho siempre ha tenido lugar así y que no responde a nada más que a un anuario que ratifica hechos, sin que ni siquiera tenga que tomarse la molestia de pretender ser exhaustivo.
La costumbre del consentimiento de los pares se ha vuelto caduca al haber permitido la introducción muy reciente de lo que se llama \"la lista\", a partir del momento en que una sociedad ha podido utilizarla con unos fines que desconocen de la manera más clara las condiciones mismas tanto del análisis a emprender como del análisis en curso.
Entre esas condiciones la más esencial es que el analizado sea libre de elegir a su analista.
2 - De la candidatura a la Escuela
Una cosa es la candidatura a una Escuela, otra muy distinta es la calificación de un psicoanálisis didáctico.
La candidatura a la escuela exige una selección que se regulará según sus objetivos de trabajo.
El cargo será sostenido al comienzo por un simple comité de recepción, llamado Cardo, es decir gozne dicho en latín, lo que indica su espíritu.
Recordemos que el psicoanálisis didáctico no es exigido más que para la primera sección de la Escuela, si bien es deseable para todas.
3 - Del psicoanálisis didáctico
La calificación de un psicoanálisis como didáctico se ha practicado hasta el presente mediante una selección, de la cual basta, para juzgarla, constatar que, desde que dura, no ha permitido articular ninguno de sus principios.
Nadie tiene posibilidad ya de deslindarse en el futuro, salvo rompiendo previamente con una costumbre que se ofrece a la irrisión.
El único principio cierto que hay que plantear, y tanto más, por haber sido desconocido, es que el psicoanálisis es constituido como didáctico por el querer del sujeto, y que éste debe estar advertido de que el análisis contestará ese querer, en la medida misma en que vaya acercándose al deseo que entraña.
4 - Del psicoanálisis didáctico en la participación en la Escuela
Aquellos que emprendan un psicoanálisis didáctico lo hacen de motu propio y por propia elección.
El título 1 de esta nota implica incluso que pueden estar en posición de autorizar a su psicoanalista como didacta.
Pero la admisión a la Escuela les impone la condición de que se sepa que han emprendido esa empresa, dónde y cuándo.
Pues la Escuela, en cualquier momento en que el sujeto entre en análisis, ha de sopesar este hecho con la responsabilidad que no puede declinar por las consecuencias que tiene.
Es constante que el psicoanálisis tenga efectos sobre toda práctica del sujeto que se compromete en él. Cuando esta práctica procede, por poco que sea, de efectos psicoanalíticos, resulta que el sujeto los engendra en el lugar en que los ha de reconocer.
¿Cómo no ver que la supervisión se impone a partir del momento de esos efectos, y en primer lugar para proteger a aquel que acude en posición de paciente?
Aquí está en juego algo de una responsabilidad que la realidad impone al sujeto, cuando es practicante, asumirla por su cuenta y riesgo.
Fingir ignorar este hecho es la increíble función que algunos conservan en la práctica del análisis didáctico: se le supone que el sujeto no practica, o bien se piensa de él que viola al obrar así una regla de prudencia, o incluso de honestidad. Que por observar esta regla el sujeto llegue a faltar a su función, no está fuera de los límites de lo que pasa; cosa sabida, por lo demás.
La Escuela no podría abstraerse de este estado de cosas desastroso, en razón misma del trabajo que ella está hecha para garantizar.
Es por ello que se ocupará de establecer las supervisiones que convienen a la situación de cada cual, haciendo frente a una realidad, de la cual forma parte el acuerdo del analista.
A la inversa, una solución insuficiente podrá motivar para ella una ruptura de contrato.
5 - Del compromiso en la Escuela
Uno se compromete ahora en la Escuela pasando por dos accesos.
1. El grupo constituido por elección mutua según el Acta de Fundación y que se llamará cartel, se presenta a mi aceptación con el título del trabajo que cada uno entiende que llevará adelante en él.
2. Los individuos que quieren darse a conocer para cualquier proyecto que sea, hallarán el camino útil acercándose a un miembro del Cardo: los nombres de los primeros que hayan aceptado el cargo a petición mía serán publicados antes del 20 de julio. Yo mismo dirigiré hacia uno de ellos a quien me haga esa demanda.
6 - Del estatuto de la Escuela
Mi dirección personal es provisional, aunque prometida por cuatro años. Nos parecen necesarios para la puesta en marcha de la Escuela.
Si bien su estatuto jurídico es ya desde ahora el de la asociación declarada según la ley de 1901, creemos que prioritariamente debemos hacer pasar a su movimiento el estatuto interno que será, en un plazo fijado, propuesto al consentimiento de todos.
Recordemos que la peor objeción que se pueda hacer a las Sociedades de la forma existente, es el agotamiento del trabajo, manifiesto hasta en la calidad, que causan entre los mejores.
El éxito de la Escuela se medirá por la presentación de trabajos que sean admisibles en su lugar.
7 - De la Escuela como experiencia inaugural
Este aspecto se impone bastante, pensamos, en el Acta de Fundación, y dejamos a cada cual que descubra ahí promesas y escollos.
A aquellos que pueden hacerse preguntas sobre lo que nos guía, desvelaremos su razón.
La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo.
Los \"seminarios\", comprendiendo en ellos nuestro curso en la École des Hautes Études, no fundarán nada si no remiten a esa transferencia.
Ningún aparato doctrinal, y en especial el nuestro, por más propicio que pueda ser para la dirección del trabajo, puede prejuzgar sobre las conclusiones que serán su resto.
Preámbulo
Esta fundación, se puede plantear en primer término la cuestión de su relación con la enseñanza que no deja sin garantía la decisión de su acto.
Se postulará que, por calificados que estén quienes se hallen en condiciones de discutir allí esta enseñanza, la Escuela no depende de ella y tampoco la dispensa, ya que ella prosigue en el exterior.
Si para esta enseñanza, en efecto, la existencia de una audiencia que todavía no la ha valorado, se reveló en el mismo vuelco decisivo que impuso la Escuela, importa tanto más señalar qué los separa.
Escuela Freudiana de París, -este título mantenido en reserva en el Acta de Fundación, anuncia a las claras las intenciones de las que procede, a quien se atiene a sus téminos.
Omitamos el lugar desde el que se reasume, no sin méritos para hacerlo, con el escudo de origen el desafío que conlleva, ya saludado por Freud: la Escuela se afirma primeramente freudiana, dado que -si hay una verdad que, sin duda, se sostiene en una presencia que paciente la reitera, cuyo efecto devino conciencia del área francesa- el mensaje freudiano sobrepasa de lejos en su radicalidad el uso que de él hacen los practicantes de obediencia anglófona.
Aun si se echa mano en Francia y en otras partes a una práctica mitigada por el torrente de una psicoterapia asociada a las necesidades de la higiene social, -es un hecho que ningún practicante deja de mostrar su molestia o su aversión, incluso irrisión u horror, a medida que se ofrecen ocasiones de sumergirse en el lugar abierto donde la práctica aquí denunciada asume forma imperialista: conformismo de la mira, barbarismo de la doctrina, regresión acabada a un psicologismo puro y simple, -todo ello mal compensado por la promoción de un clero fácil de caricaturizar, pero que en su compunción es cabalmente el resto que da fe de la formación por la cual el psicoanálisis no se disuelve en lo que propaga.
Este desacuerdo, ilústreselo con la evidencia que surge al preguntar si no es cierto que en nuestra época el psicoanálisis está en todos lados, mas los psicoanalistas en otra parte.
Pues no en vano puede uno sorprenderse de que el mero nombre de Freud, con la esperanza de verdad que lleva sea considerado por enfrentarse con el nombre de Marx, sospecha no disipada, aunque sea patente que el abismo entre ellos sea incolmable, que en la vía entreabierta por Freud podría percibirse la razón por la que el marxismo fracasa en dar cuenta de un poder cada vez más desmesurado y loco en cuanto a lo político, que incluso podría desempeñar un efecto de reactivación de su contradicción.
Que los psicoanalistas no estén en condiciones de juzgar los males en que están inmersos, pero que en ello fallan, -basta para explicar que respondan con un enquistamiento del pensamiento. Dimisión que abre la vía a una falsa com-placencia, portadora para el beneficiario de los mismos efectos que una verdadera; en este caso, la estampilla que degradan en los términos cuya guarda tienen para la empresa que de ningún modo es en sí el resorte de la economía reinante, aunque cómoda es la puesta en condiciones de aquellos que ella emplea, incluso en los altos grados: la orientación psicológica y sus diversos oficios.
De este modo el psicoanálisis está demasiado en espera y los psicoanalistas demasiado en falso para que se pueda deshacer su suspenso desde otra parte que el punto mismo del que han tomado distancia: a saber, la formación de psicoanalista.
No es que la Escuela no disponga de lo que le asegura no romper ninguna continuidad: a saber, psicoanalistas irreprochables cualquiera sea el punto de vista que se adopte, puesto que hubiese bastado para ellos, como bastó para el resto de los sujetos formados por Lacan, que renegasen de su enseñanza para ser reconocidos por cierta \"Internacional\" y es notorio que no deben sino a su elección y a su discernimiento el haber renunciado a dicho reconocimiento.
Es la Escuela la que vuelve a cuestionar los principios de una habilitación patente y con el consentimiento de aquellos que notoriamente la han recibido.
En lo cual freudiana revela ser además, presentándose ahora a nuestro examen el término de Escuela.
Este término debe ser tomado en el sentido en que antiguamente significaba ciertos lugares de refugio, incluso de bases de operación contra lo que ya podía llamarse malestar en la cultura.
Al atenernos al malestar del psicoanálisis, la Escuela entiende dar su campo no solamente a un trabajo de crítica: sino a la apertura del fundamento de la experiencia, al enjuiciamiento del estilo de vida en que desemboca.
Quienes aquí se comprometen se sienten lo suficientemente sólidos como para enunciar el estado de cosas manifiesto: que en el presente el psicoanálisis no tiene nada más seguro que hacer valer en su activo que la producción de psicoanalistas, -aunque ese balance aparezca como dejando que desear.
No es que con ello nos abandonemos a cierta autoacusación. Somos conscientes de que los resultados del psicoanálisis, aun en su estado de dudosa verdad, hacen papel más digno que las fluctuaciones de moda y las premisas ciegas de las que se fían tantas terapéuticas en el terreno donde la medicina no acabó de ubicarse en cuanto a sus criterios (¿los de la recuperación social son isomorfos a los de la curación?) y parece incluso en retirada en cuanto a la nosografía: hablamos de la psiquiatría, que ha pasado a ser un interrogante para todos.
Es incluso bastante curioso ver el modo en que el psicoanálisis hace aquí de pararrayos. Sin él, cómo se haría para ser tomado en serio cuando su único mérito es el oponérsele. A ello se debe un statu-quo en que el psicoanalista se siente cómodo gracias a la benevolencia con la que se considera su insuficiencia.
El psicoanálisis se distinguió primero, sin embargo, por dar acceso a la noción de curación en su terreno, a saber: devolver sus sentidos a los síntomas, dar lugar al deseo que ellos enmascaran, rectificar de manera ejemplar la aprehensión de una relación privilegiada, -aunque hubiese hecho falta poder ilustrarla con las distensiones de estructura que exigen las formas de la enfermedad, reconocerlas en las relaciones del ser que demanda y que se identifica con esta demanda y esa identificación mismas.
Aun haría falta que el deseo y la transferencia que las animan hayan sublevado a quienes tienen su experiencia hasta volverles intolerables los conceptos que perpetúan una construcción del hombre y de Dios donde entendimiento y voluntad se distinguen, mediante una pretendida pasividad del primer modo y la arbitraria actividad que atribuye al segundo.
La revisión del pensamiento que reclaman las conexiones con el deseo que Freud le impone, parece estar fuera de los medios del psicoanalista. Ellos se eclipsan sin duda entre los miramientos que los doblegan y la debilidad de aquellos a los que socorre.
Hay empero un punto en que el problema del deseo no se puede eludir, es cuando se trata del psicoanalista mismo.
Y nada es más ejemplar de la pura cháchara que lo que de
La Escuela de la Orientación Lacaniana es argentina e internacional, tiene su sede en Buenos Aires y Secciones en Córdoba, Rosario, Santa Fe y Europa. Forma parte junto con otras Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
La Eol se propone:
Favorecer el desarrollo del psicoanálisis freudiano según la orientación de Jacques Lacan.
Fundar en razón la calificación del analista.
Promover la formación científica del psicoanalista conforme a dicha orientación.
Difundir el conocimiento de los fundamentos teóricos y de los resultados prácticos de la experiencia psicoanalítica.
Varias actividades de la Sección Córdoba de la Escuela son accesibles al público en general, o a los analistas interesados en acercarse a la enseñanza de Jacques Lacan, orientada en su transmisión por los cursos de Jacques-Alain Miller:
Seminarios.
Noches de la Escuela.
Curso vespertino de introducción al psicoanálisis.
Jornadas Anuales.
Carteles.
Biblioteca abierta y actividades de biblioteca.
En esta página podrá el lector acceder a la orientación general y los detalles de cada una de ellas, distintos caminos en la formación del analista y vías posibles de acceso a la enseñanza de Jacques Lacan.\"
Estatutos
>> Preámbulo
>> Primera parte
>> Segunda parte
>> Reglamento interno
>> Jacques Lacan - Acto de fundación - 21 de Junio de 1964
Preámbulo
La Escuela de la Orientación Lacaniana hace suya la intención expresada por Jacques Lacan en su Acto de fundación de la Ecóle Française de Psychanalyse, y se inscribe en el movimiento de reconquista del Campo Freudiano que lanzó el 21 de junio de 1964.
La Escuela adopta, igualmente, los principios contenidos en su Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela (1967).
La Escuela tiene existencia tanto en Argentina como en Europa. Con las otras Escuelas miembros de la red de la Fundación del Campo Freudiano, la Ecóle de la Cause freudienne, la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela Brasilera de Psicoanálisis, se propone orientar a aquellos que, en el campo abierto por Freud, quieren proseguir con Lacan.
Primera parte
Artículo 1 - Denominación, duración, sede
Se constituye, dentro de la estructura de la \"Fundación euro-argentina\", la \"Escuela de la Orientación Lacaniana del Campo Freudiano\". Su duración es ilimitada. Su sede está en Buenos Aires.
Artículo 2 - Objeto
Esta Escuela tiene por objeto el psicoanálisis, y por fin, restaurar su verdad, transmitir su saber, ofrecerlo al control y al debate científico, fundar en razón la calificación de psicoanalista. Orienta a aquellos que quieren, en el campo abierto por Freud, proseguir con Lacan. La Escuela debe garantizar la relación del psicoanalista con la formación que ella dispensa.
Artículo 3 - Medios
La Escuela se da todos los medios necesarios para el cumplimiento de su fin: grupos de trabajo (ya sea carteles o Grupos de la Escuela en Movimiento: GEM), reuniones (foros), conferencias, seminarios, bibliotecas, publicaciones, etc.
Artículo 4 - Adhesiones
Para formar parte de la Escuela se hace la demanda a través de un grupo de trabajo (cartel), que la transmite al Directorio, o bien directamente dirigiéndose al Director. La demanda debe ser admitida por el Consejo de la Escuela, en una de las categorías previstas.
Por otra parte, el Directorio puede admitir como corresponsales, si lo demandan, a las personas que reciben las publicaciones de la Escuela, y participan en el trabajo de sus carteles*
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 5 - Composición
- Miembros
- Adherentes
- Miembros de honor
Un congreso reúne todos los años a los miembros y adherentes.
Artículo 6 - Pérdida de la calidad de miembro
La calidad de miembro o adherente se pierde por:
-Renuncia.
-Exclusión por motivo grave, propuesta por el Consejo Estatutario de la Escuela y decidida por el Consejo de Administración de la Fundación.
-Exclusión por falta de pago de los aportes estipulados. La falta de pago de dichos aportes, después de las notificaciones usuales y el examen de los casos particulares por el Directorio, acarrea automáticamente la suspensión de toda participación en los órganos, asambleas y congresos de la Escuela, hasta el pago del aporte adeudado. La exclusión de la lista de miembros (o de adherentes) se produce automáticamente cuando la falta de pago continúa más allá de seis meses consecutivos.
Artículo 7 - Recursos
Los recursos de la Escuela proceden:
-De los aportes de sus miembros y adherentes, fijados por categoría y título, por el Consejo de la Escuela, a propuesta del Directorio.
-De sus suscripciones y derechos de entrada.
-De la renta de sus bienes.
-Del producto de las retribuciones percibidas por servicios prestados.
-De los recursos creados a título excepcional.
-De todos los otros recursos autorizados por los textos legislativos y reglamentarios.
Los miembros y adherentes se comprometen a efectuar sus aportes.
Artículo 8 - Enseñanzas
Quienquiera que enseñe lo hace a riesgo propio; la Escuela no lo autoriza ni lo disuade.
Los miembros y adherentes informan al Directorio de las enseñanzas aseguradas; el Directorio puede facilitar su realización.
Se da cuenta de las enseñanzas al Congreso, en los informes científicos.
Artículo 9 - El Directorio
La composición del Directorio o Comité de Gestión es la siguiente:
-Director;
-Secretario del Directorio;
-Tesorero;
-Secretario de Carteles*
-Secretario de Biblioteca;
así como los adjuntos de los susodichos.
Los cinco titulares ocupan sus funciones por dos años, y no son inmediatamente reelegibles para esas funciones. Al término normal de su mandato, cada uno es reemplazado por su adjunto.
El Director adjunto es elegido por el Consejo de la Escuela; los cuatro otros adjuntos son elegidos por la Asamblea, a propuesta del Director saliente.
En caso de vacante de un titular, su adjunto lo reemplaza por la duración restante del mandato; él cumple a continuación su propio mandato. En caso de vacancia de un adjunto, un sustituto es designado por el Consejo de la Escuela, si se trata del Director adjunto, por la próxima Asamblea general si se trata de un Secretario o del Tesorero adjunto.
El primer Directorio será renovado al comienzo del año lectivo 1994.
* Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 10 - Funciones de los miembros del Directorio
El Director, o en su defecto su adjunto, convoca y preside las sesiones plenarias del Directorio; anima la acción de sus miembros; preside las comisiones del Directorio; presenta a la Asamblea anual un informe sobre la actividad del Directorio, a partir de los informes que le son proporcionados por los Secretarios y el Tesorero.
El Secretario del Directorio lleva el registro de las actas de las sesiones plenarias; es secretario de la comisión de Secretariado. El Tesorero se ocupa de todo lo relacionado con el manejo de los fondos de la Escuela; es secretario de la comisión de Tesorería. El Secretario de Carteles y GEM representa al Directorio ante éstos; es secretario de la comisión de permutaciones. El Secretario de Biblioteca vela por el desarrollo de ésta; es secretario de la comisión de Biblioteca.
El Directorio celebra ordinariamente una sesión plenaria por trimestre. El Director puede convocar a ella a los miembros cuya asistencia se juzga necesaria para el examen de las cuestiones del orden del día.
Artículo 11 - Las comisiones del Directorio
Las cuatro comisiones se reúnen ordinariamente una vez por trimestre, por convocatoria del Secretario correspondiente (o en su defecto, de su adjunto). Este puede convocar a los miembros, adherentes, corresponsales, o participantes en los carteles*, cuya asistencia se juzgue útil para el examen de las cuestiones del orden del día.
Cada comisión, instalada por la duración de un Directorio, es decir dos años, comprende, además del Director, el Secretario y sus adjuntos, ocho miembros como máximo, de los cuales cuatro son elegidos por la Asamblea, y cuatro nombrados por el Directorio a propuesta del Secretario y del Secretario adjunto correspondientes.
A excepción del Director y de su adjunto, no se puede participar más que en una comisión del Directorio.
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 8 de Mayo de 1998.
Artículo 12 - El Consejo Estatutario
El Consejo, garante del respeto de los estatutos, vela por la buena marcha de la Escuela; puede hacer que los miembros de las diferentes instancias le rindan cuentas.
El Consejo se reúne al menos dos veces por año; dispone de los poderes que no le están reservados al Directorio, a la Asamblea o al Congreso; elige por un año a su presidente, que es el de la Escuela.
El Consejo está compuesto por nueve miembros. Sus decisiones se toman por mayoría de dos tercios más un voto. En caso de bloqueo mantenido durante un año en el seno del Consejo, la Asamblea es llamada a resolver.
El Consejo recibe las sugerencias de los miembros de la Escuela referidas a los estatutos, delibera sobre ellas y, eventualmente las propone al voto del Congreso.
El primer Consejo formado en el primer trimestre de 1992, permanecerá durante tres años, hasta el comienzo del año lectivo 1995. Luego sus miembros serán renovados por tercios cada dos años (el orden se determina primeramente por sorteo, luego por antigüedad de nombramiento).
Un miembro entrante será elegido por la Asamblea general, otro por el Directorio, el tercero por el Consejo. Los miembros salientes no son inmediatamente reelegibles.
En caso de vacante en su seno, el Consejo provee el reemplazo por el lapso restante del mandato.
Artículo 13 - Títulos
La Escuela reconoce dos títulos, distintos de las categorías de miembros:
- AME (Analista Miembro de la Escuela), título permanente;
- AE (Analista de la Escuela), título transitorio.
El sentido y el valor de estos títulos están explicitados en la Proposición del 9 de octubre de 1967.
El analista practicante es un miembro de la Escuela que le ha comunicado que ejerce la función de analista.
Artículo 14 - La Comisión de la garantía
El título de AME es otorgado por la Comisión de la garantía, compuesta por seis miembros AME como máximo, más, durante el tiempo de su mandato, el Director, que la anima. La primera Comisión formada en el primer trimestre de 1992, permanecerá en funciones durante tres años. A partir de ese momento, se renovará a razón de dos miembros por año. Para las primeras aplicaciones de esta disposición, el orden de salida está determinado por un sorteo efectuado en sesión del Consejo; una vez establecida la rotación, la renovación se realiza por antigüedad de nombramiento.
Cada año, uno de los dos miembros entrantes es elegido fuera de su seno por la Comisión misma, el otro es nombrado por el Consejo. Los miembros salientes no pueden volver a entrar antes de tres años como mínimo. En caso de vacante, el Consejo vela por el reemplazo.
La actividad de la Comisión se completa con una enseñanza en la que sus decisiones hallan su sentido.
Artículo 15 - La doble Comisión del pase
El título de AE es otorgado por tres años por la doble Comisión del pase. Durante el tiempo de su nominación, el AE da testimonio de los problemas cruciales en los puntos candentes donde ellos están para el análisis.
La composición, el funcionamiento, y el modo de renovación de la doble Comisión del pase y de su secretariado, están precisados en un reglamento interno, que puede ser modificado según el mismo procedimiento que los estatutos de la Escuela.
Artículo 16 - Composición de la Asamblea general
La Asamblea general se reune en sesión administrativa una vez por año, por convocatoria del Consejo, que establece el orden del día.
La Asamblea comprende - además de los miembros y antiguos miembros del Consejo - los delegados de los miembros.
Artículo 17 - Designación de los delegados de la Asamblea general
Los miembros eligen sus delegados a razón de un delegado cada cinco miembros. El nombramiento de un delegado se produce por el acuerdo del número previsto de miembros de los cuales recoge las firmas para transmitirlas al Consejo.
Estos nombramientos tienen lugar cada dos años durante el período fijado por el Consejo.
Cada miembro no puede dar más que una firma; un delegado es nombrado por dos años y no es inmediatamente reelegible para esa función.
Artículo 18 - Funcionamiento de la Asamblea general
Los miembros de la Asamblea tienen la posibilidad de hacerse representar por otro miembro de la Asamblea, provisto de un poder especial. Las convocatorias son enviadas por carta a aquellos miembros de la Escuela que forman parte de la Asamblea, al menos con un mes de anticipación; indican las cuestiones del orden del día. El voto por correspondencia puede ser autorizado; las decisiones de la Asamblea son tomadas a mano alzada por mayoría simple de votos expresados por sí o por no.
La Asamblea escucha el informe del Directorio y otros informes eventuales. Aprueba las cuentas del ejercicio cerrado. Ratifica los nombramientos que le son propuestos. Delibera sobre todas las cuestiones del orden del día. El informe del Directorio se dirige al conjunto de los miembros.
Si es necesario, el Consejo puede convocar a la Asamblea en sesión extraordinaria.
Artículo 19 - El Congreso
El Congreso se reúne todos los años por convocatoria del Consejo que establece el orden del día.
El Congreso escucha los informes morales y científicos previstos y debate todas las cuestiones del orden del día.
Artículo 20 - Modificación de los estatutos, disolución
Los miembros del Congreso se reúnen en sesión extraordinaria cuando tienen que pronunciarse sobre cualquier modificación de los estatutos propuesta por el Consejo. Tal sesión no puede deliberar más que si el quorum del tercio de los miembros del Congreso está presente, representado, o ha votado por correspondencia. Si no se alcanza el quorum en una primera convocatoria, el Congreso se convoca de nuevo al menos con un mes de intervalo y en esta nueva reunión, puede deliberar válidamente sin condición de quorum.
Los miembros del Congreso tienen la posibilidad de hacerse representar por otro miembro del Congreso, provisto de un poder especial. El voto por correspondencia puede ser autorizado; si éste es el caso, la convocatoria lo menciona. Las decisiones del Congreso se toman a mano alzada por mayoría de dos tercios de los votos expresados por sí o por no.
En caso de disolución propuesta por el Consejo, el procedimiento seguido es el mismo que para la modificación de estatutos, salvo que la mayoría requerida es simple.
El Congreso se pronuncia sobre la devolución de los bienes.
Segunda parte
Artículo 21 - Pertenencia al Campo Freudiano
La Escuela adhiere a la red de la asociación sin fines de lucro llamada \"Fundación del Campo Freudiano\" (París, 1979); participa en los eventos nacionales e internacionales de la misma. Está representada en la Comisión del Campo Freudiano en la Argentina, junto con los otros grupos argentinos pertenecientes a la misma red. Está representada en el Comité asesor de la Fundación del Campo Freudiano, junto con las otras Escuelas del Campo Freudiano: la Escuela de la Causa freudiana, la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela Brasilera de Psicoanálisis. La Escuela adhiere a la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
Artículo 22 - Pertenencia a la Asociación Mundial de Psicoanálisis
La Escuela es miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis a título de miembro institucional; los miembros de la Escuela son miembros de la Asociación Mundial y pagan las cotizaciones de dicha Asociación; los adherentes de la EOL pueden solicitar al Consejo estatutario su condición de adherentes a la Asociación Mundial.
Las cuatro Escuelas reconocen la validez de los títulos de AME y AE que otorgan a sus respectivos miembros, bajo procedimientos establecidos de común acuerdo.
Artículo 23 - Composición del Consejo Estatutario
Dentro de los nueve miembros del Consejo, uno es elegido por la Sección cordobesa, uno por la Sección europea. Se podrá nombrar un vice-presidente y un secretario.*
*Artículo modificado de acuerdo con la resolución del Congreso extraordinario del 23 de Mayo de 1995.
Artículo 24 - Las comisiones del Consejo
Cada comisión consultiva del Consejo está compuesta por seis miembros. Se renueva por tercios cada dos años. Uno de los dos entrantes es elegido por la comisión misma, fuera de su seno, el otro es elegido por el Consejo. Los miembros salientes no pueden ser inmediatamente reelegidos en la misma comisión. En caso de que un lugar quede vacante, el Consejo vela por su reemplazo.
Cada comisión está presidida por el Presidente del Consejo (o, en su ausencia, por un miembro del Consejo, delegado por el Presidente). Tiene un Secretario, elegido por sus miembros por dos años.
La pertenencia a una comisión del Consejo es excluyente de la pertenencia a otra comisión del mismo, o al Consejo mismo, salvo el Presidente.
Las comisiones son dos. La comisión internacional vela por los vínculos e intercambios con la Fundación del Campo Freudiano, las Escuelas del Campo Freudiano, y los otros grupos pertenecientes a la red del Campo Freudiano fuera de Argentina. La comisión de admisión estudia los pedidos de admisión, hace las entrevistas necesarias, y comunica sus propuestas al Consejo.
Las dos primeras comisiones permanecerán durante tres años, hasta el comienzo del año lectivo 1995.
Artículo 25 - La Comisión de garantía
Dentro de sus seis miembros, uno de ellos es elegido por la Sección cordobesa. Comprende además a tres asesores elegidos por la Sección europea; la Comisión no concede el título de AME a los integrantes de dicha Sección. Se podrá nombrar un secretario de la Comisión.
Artículo 26 - El reglamento del pase
El reglamento del pase será votado por un Congreso extraordinario, convocado según las formas estatutarias previstas en el artículo 20 de los estatutos.
Artículo 27 - Reglamentos internos
El Consejo puede establecer y modificar reglamentos internos sobre los asuntos que le competen. Lo mismo vale para el Directorio.
Artículo 28 - Filiales y delegaciones
El Consejo Estatutario tiene la facultad de instituir en cualquier punto del territorio de la República filiales, funcionando con cierto grado de vida propia, y de establecer sus estatutos. Puede también instituir delegaciones, y nombrar sus autoridades. Filiales y delegaciones pueden ser suprimidas por resolución del Consejo.
Puede crear y suprimir círculos de la Escuela.
Puede realizar acuerdos con grupos ya existentes, que pasarán a ser Grupos asociados a la Escuela.
Artículo 29 - Acuerdo especial con la Escuela Europea de Psicoanálisis
Un representante acreditado de la Escuela Europea de Psicoanálisis puede participar en todo momento con voz y sin voto en las reuniones del Consejo, del Directorio, de la Asamblea, del Congreso, y de las distintas comisiones, bajo condiciones de reciprocidad.
Artículo 30 - La Fundación euro-argentina
En tanto que la Escuela forma parte de la estructura de la Fundación euro-argentina, las resoluciones tomadas por las autoridades de dicha Escuela cuentan con la ratificación del Consejo de Administración de dicha Fundación para tener fuerza ejecutiva.
Los cargos siguientes del Consejo de Administración de la Fundación euro-argentina: Presidente, Vice-presidente, Secretario y Tesorero, son asumidos por el Director, el Director-adjunto, el Secretario y el Tesorero de la Escuela.
Además, los estatutos de la Fundación euro-argentina estipulan que el Consejo de Administración de dicha Fundación refrende las resoluciones adoptadas por las autoridades de la Escuela.
Artículo 31 - Cláusula provisoria de modificaciones
Hasta el 15 de mayo de 1992, el Consejo Estatutario de la Escuela podrá efectuar toda modificación de los presentes estatutos. Después del 15 de mayo, el presente artículo 31 quedará caduco.
En Buenos Aires, el 3 de enero de 1992,
modificado el 11 de marzo de 1992
Reglamento interno
Establecido por el Consejo Estatutario el 11 de marzo de 1992
Artículo 1 - Las comisiones teóricas y prácticas
Cada comisión teórica o práctica está compuesta por cinco miembros. Está instituida por el Directorio, con una duración de dos años como máximo, para esclarecer temas teóricos de incidencia institucional, o para llevar a cabo varias tareas permanentes o temporarias.
El Directorio establece por escrito la misión de cada comisión, elige su secretario, decide la fecha en la cual debe remitir un informe, el cumplimiento de su tarea, etc.
Cada comisión instituida por el Directorio saliente está automáticamente disuelta al momento de la permutación.
Artículo 2 - Las redacciones
Las publicaciones de la Escuela tienen como Director legal al Director de la Escuela.
Cada una tiene un equipo de redacción, compuesto por: un Director de la redacción, un Director- adjunto, un Comité editorial.
El Director-adjunto de la redacción pasa a ser Director titular después de dos años, y el nuevo Directorio elige al nuevo Director-adjunto. El Comité editorial se renueva cada dos años; sus miembros son designados por el Directorio bajo propuestas del nuevo Director de la redacción.
El Caldero de la Escuela tiene como Director de la redacción al Secretario -adjunto del Directorio; no tiene Director-adjunto.
Artículo 3 - Las Secciones
Los miembros y adherentes de la provincia de Córdoba, de la Ciudad de Santa Fe, de la Ciudad de Rosario, de las otras provincias del interior, y de los países europeos se agrupan en cinco Secciones, respectivamente: EOL - Sección Cordoba, EOL - Sección Santa Fe, EOL - Sección Rosario, Sección general del interior, EOL - Sección europea.
Otras Secciones pueden ser creadas por decisión del Consejo Estatutario.
Las Secciones están autorizadas a solicitar una personería jurídica en sus respectivas provincias bajo la denominación, por ejemplo: \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Córdoba\", \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Santa Fe\", \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Rosario\", como asociación sin Fines de lucro, o como Fundación.
En todos los casos, sus estatutos previa consulta, serán aprobados por el Consejo Estatutario de la Escuela.
La EOL - Sección Europa está autorizada a solicitar una personería jurídica en París (Francia), bajo la denominación \"Escuela de la Orientación Lacaniana - Europa\", como asociación sin fines de lucro de derecho francés. Sus estatutos serán aprobados por el Consejo Estatutario de la Escuela.
Los miembros y adherentes de esas Secciones pagarán sus aportes a cada una de las respectivas personerías jurídicas, por un monto fijado por cada una.
La Sección general del interior es un colegio interno de la Escuela, bajo la responsabilidad del Consejo Estatutario y del Directorio de la misma
Jacques Lacan - Acto de fundación - 21 de Junio de 1964
Fundo -tan solo como siempre he estado en mi relación con la causa psicoanalítica- la Escuela Francesa de Psicoanálisis, cuya dirección ejerceré personalmente durante los próximos cuatro años; pues nada en el presente me impide responder por ella.
Es mi intención que este título represente al organismo en el cual debe llevarse a cabo un trabajo -que, en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de la verdad, que vuelva a conducir a la praxis original que él instituyó bajo el nombre de psicoanálisis al deber que le corresponde en nuestro mundo- y que, mediante una crítica asidua, denuncie en él las desviaciones y los compromisos que amortiguan su progreso degradando su empleo.
Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que hay que dispensar en este movimiento de reconquista. Es tanto como decir que en ese organismo son habilitados con pleno derecho aquellos que yo mismo he formado y que son invitados a él todos aquellos que pueden contribuir a poner a prueba lo bien fundado de esa formación.
Los que vendrán a esta Escuela se comprometerán a desempeñar una tarea sometida a un control interno y externo. A cambio de ello reciben la seguridad de que no se ahorrará nada para que todo lo que hagan de válido tenga la repercusión que merece, y en el lugar que será conveniente.
Para la ejecución del trabajo adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos (tenemos un nombre para designar esos grupos) se compondrá de tres personas al menos, de cinco como máximo, cuatro es la medida justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de la salida que hay que reservar al trabajo de cada cual.
Después de un cierto tiempo de funcionamiento, los elementos de un grupo verán que se les propone que permuten en otro.
El cargo de dirección no constituirá una parcela de poder cuyo servicio prestado se capitalizaría para el acceso a un grado superior y nadie habrá de sentirse degradado por volver al rango de un trabajo de base.
Por la razón de que toda empresa personal llevará a su autor a las condiciones de crítica y de control a las cuales serán sometidos en la Escuela todos los trabajos que haya que llevar adelante.
Esto no implica de ningún modo una jerarquía cabeza abajo, sino una organización circular cuyo funcionamiento, fácil de programar, se afianzará con la experiencia.
Constituimos tres secciones, de cuya marcha me ocuparé con dos colaboradores que me secundarán en cada una de ellas.
1) Sección de psicoanálisis puro, esto es, praxis y doctrina del psicoanálisis propiamente dicho, el cual es, y no es otra cosa -lo estableceremos en su oportunidad- que el psicoanálisis didáctico.
Los problemas urgentes que hay que plantear en todas las salidas del didáctico, hallarán aquí el modo de abrirse camino mediante una confrontación mantenida entre personas que tengan experiencia del didáctico y candidatos en formación. Se funda su razón de ser en lo que no hay por qué velar: a saber la necesidad que resulta de las exigencias profesionales cada vez que éstas llevan al analizado en formación a contraer una responsabilidad por poco que sea analítica.
Es en el interior de ese problema y como un caso particular donde debe ser situado el de la entrada en supervisión. Como preludio hemos de definir este caso de acuerdo con unos criterios que sean distintos de la impresión de todos y del prejuicio de cada uno. Pues es sabido que en eso reside actualmente su única ley, cuando la violación de la regla implicada en la observancia de sus formas es permanente.
Ya desde el comienzo, y en todo caso, se atenderá a que el practicante en formación en nuestra Escuela disponga, dentro de ese marco, de una supervisión calificada.
Serán propuestos al estudio así instaurado, tanto los rasgos por los que yo mismo rompo con los estándares afirmados en la práctica didáctica, como los efectos que se imputan a mi enseñanza sobre el curso de mis análisis cuando es el caso que mis analizados asisten a ella a título de alumnos. Se incluirán en ese estudio, si hace falta, los únicos callejones sin salida que hay que tener en cuenta por mi posición en una Escuela como ésta, a saber, aquellos que engendraría en su trabajo la inducción misma a la cual apunta mi enseñanza.
Estos estudios, cuya extrema agudeza es la puesta en cuestión de la rutina establecida, serán recopilados por el directorio de la sección, que velará para establecer las vías más propicias para sostener los efectos de su solicitación.
Tres subsecciones:
-Doctrina del psicoanálisis puro
-Crítica interna de su praxis como formación
-Supervisión de los psicoanalistas en formación
Establezco finalmente como principio de doctrina que esta sección, la primera, así como aquella cuyo destino diré en el punto 3, no se fijará en su reclutamiento en la calificación médica, pues el psicoanálisis puro no es en sí mismo una técnica terapéutica.
2) Sección de psicoanálisis aplicado, lo que quiere decir de terapéutica y de clínica médica.
Serán admitidos en ella los grupos médicos, tanto si están compuestos de sujetos psicoanalizados como si no, por poco que estén en disposición de contribuir a la experiencia psicoanalítica: mediante la crítica de sus indicaciones en sus resultados y por la puesta a prueba de los términos categóricos y las estructuras que he introducido en ella como los que sostienen el hilo que hay que seguir en la praxis freudiana; y ello en el examen clínico, en las definiciones nosográficas, en la posición misma de los proyectos terapéuticos.
También aquí tres subsecciones:
-Doctrina de la cura y de sus variaciones
-Casuística
-Información psiquiátrica y prospección médica.
Un directorio para autenticar cada trabajo como de la Escuela, y con una composición que excluya todo conformismo preconcebido.
3) Sección de recensión del campo freudiano
Se ocupará antes que nada de la reseña y de la censura crítica de todo lo que ofrecen en este campo las publicaciones que dentro de él pretenden estar autorizadas.
Emprenderá la puesta a la luz del día de los principios de los cuales la praxis analítica debe recibir su estatuto en la ciencia. Estatuto que, por más particular que haya que reconocerlo finalmente, no podría ser el de una experiencia inefable.
Convocará, por último, a instruir nuestra experiencia así como a comunicarle, a aquello que del estructuralismo instaurado en ciertas ciencias, puede esclarecer el estructuralismo cuya función he demostrado en la nuestra; además de ponerlos a ambos en comunicación y, en sentido inverso, llevar a esas ciencias aquello que por nuestra subjetivación pueden recibir como inspiración complementaria.
En el límite, es requerida una praxis de la teoría, sin la cual el orden de afinidades que dibujan las ciencias que llamamos conjeturales, permanecerá a la merced de esta deriva política que se realza con la ilusión de un condicionamiento universal.
Por lo tanto tres subsecciones más:
-Comentario continuo del movimiento psicoanalítico
-Articulación con las ciencias afines
-Etica del psicoanálisis, que es la praxis de su teoría.
Los fondos financieros constituidos principalmente por la contribución de los miembros de la Escuela, por las subvenciones que obtendrá llegado el caso, o también por los servicios que prestará como Escuela, serán enteramente reservados a su esfuerzo de publicación.
En primera fila, un anuario reunirá los títulos y el resumen de los trabajos, aparezcan donde aparezcan, de la Escuela, anuario donde figurarán por su simple demanda todos aquellos que habrán estado en ejercicio en ella.
La adhesión a la Escuela se hará presentándose en un grupo de trabajo constituido tal como hemos dicho.
La admisión, al comienzo, será decidida por mí mismo, sin que tenga en cuenta las posiciones tomadas por nadie en el pasado respecto a mi persona, seguro como estoy de que aquellos que me abandonaron, no soy yo quién está resentido con ellos, sino que son ellos quienes estarán cada vez más resentidos por no poder retractarse.
Por lo demás, mi respuesta sólo se referirá a lo que podré presumir o constatar de manera fehaciente sobre el valor del grupo y sobre el lugar que éste pretenda ocupar primeramente.
La organización de la Escuela sobre el principio de rotación que he indicado, será fijada por lo que elabore una comisión aprobada por una primera asamblea plenaria que tendrá lugar dentro de un año. Esta comisión la elaborará a partir de la experiencia recorrida al vencer el segundo año, cuando a una segunda asamblea le corresponderá aprobarla.
No es necesario que las adhesiones cubran el conjunto de este plan para que funcione. No necesito una lista numerosa, sino trabajadores decididos, como ya de antemano sé que los hay.
Nota adjunta
Este acta de fundación considera que la simple costumbre no vale para nada. Sin embargo ha dejado abiertas, al parecer, algunas preguntas para aquellos que se rigen todavía por esa costumbre.
Una guía para el usuario, con siete encabezamientos, da aquí las respuestas más solicitadas; a partir de ellas se supondrán las preguntas que ellas disipan.
1 - Del didacta
Un psicoanalista es didacta por el hecho de haber realizado uno o varios análisis que han resultado ser didácticos.
Es una habilitación de hecho, que de hecho siempre ha tenido lugar así y que no responde a nada más que a un anuario que ratifica hechos, sin que ni siquiera tenga que tomarse la molestia de pretender ser exhaustivo.
La costumbre del consentimiento de los pares se ha vuelto caduca al haber permitido la introducción muy reciente de lo que se llama \"la lista\", a partir del momento en que una sociedad ha podido utilizarla con unos fines que desconocen de la manera más clara las condiciones mismas tanto del análisis a emprender como del análisis en curso.
Entre esas condiciones la más esencial es que el analizado sea libre de elegir a su analista.
2 - De la candidatura a la Escuela
Una cosa es la candidatura a una Escuela, otra muy distinta es la calificación de un psicoanálisis didáctico.
La candidatura a la escuela exige una selección que se regulará según sus objetivos de trabajo.
El cargo será sostenido al comienzo por un simple comité de recepción, llamado Cardo, es decir gozne dicho en latín, lo que indica su espíritu.
Recordemos que el psicoanálisis didáctico no es exigido más que para la primera sección de la Escuela, si bien es deseable para todas.
3 - Del psicoanálisis didáctico
La calificación de un psicoanálisis como didáctico se ha practicado hasta el presente mediante una selección, de la cual basta, para juzgarla, constatar que, desde que dura, no ha permitido articular ninguno de sus principios.
Nadie tiene posibilidad ya de deslindarse en el futuro, salvo rompiendo previamente con una costumbre que se ofrece a la irrisión.
El único principio cierto que hay que plantear, y tanto más, por haber sido desconocido, es que el psicoanálisis es constituido como didáctico por el querer del sujeto, y que éste debe estar advertido de que el análisis contestará ese querer, en la medida misma en que vaya acercándose al deseo que entraña.
4 - Del psicoanálisis didáctico en la participación en la Escuela
Aquellos que emprendan un psicoanálisis didáctico lo hacen de motu propio y por propia elección.
El título 1 de esta nota implica incluso que pueden estar en posición de autorizar a su psicoanalista como didacta.
Pero la admisión a la Escuela les impone la condición de que se sepa que han emprendido esa empresa, dónde y cuándo.
Pues la Escuela, en cualquier momento en que el sujeto entre en análisis, ha de sopesar este hecho con la responsabilidad que no puede declinar por las consecuencias que tiene.
Es constante que el psicoanálisis tenga efectos sobre toda práctica del sujeto que se compromete en él. Cuando esta práctica procede, por poco que sea, de efectos psicoanalíticos, resulta que el sujeto los engendra en el lugar en que los ha de reconocer.
¿Cómo no ver que la supervisión se impone a partir del momento de esos efectos, y en primer lugar para proteger a aquel que acude en posición de paciente?
Aquí está en juego algo de una responsabilidad que la realidad impone al sujeto, cuando es practicante, asumirla por su cuenta y riesgo.
Fingir ignorar este hecho es la increíble función que algunos conservan en la práctica del análisis didáctico: se le supone que el sujeto no practica, o bien se piensa de él que viola al obrar así una regla de prudencia, o incluso de honestidad. Que por observar esta regla el sujeto llegue a faltar a su función, no está fuera de los límites de lo que pasa; cosa sabida, por lo demás.
La Escuela no podría abstraerse de este estado de cosas desastroso, en razón misma del trabajo que ella está hecha para garantizar.
Es por ello que se ocupará de establecer las supervisiones que convienen a la situación de cada cual, haciendo frente a una realidad, de la cual forma parte el acuerdo del analista.
A la inversa, una solución insuficiente podrá motivar para ella una ruptura de contrato.
5 - Del compromiso en la Escuela
Uno se compromete ahora en la Escuela pasando por dos accesos.
1. El grupo constituido por elección mutua según el Acta de Fundación y que se llamará cartel, se presenta a mi aceptación con el título del trabajo que cada uno entiende que llevará adelante en él.
2. Los individuos que quieren darse a conocer para cualquier proyecto que sea, hallarán el camino útil acercándose a un miembro del Cardo: los nombres de los primeros que hayan aceptado el cargo a petición mía serán publicados antes del 20 de julio. Yo mismo dirigiré hacia uno de ellos a quien me haga esa demanda.
6 - Del estatuto de la Escuela
Mi dirección personal es provisional, aunque prometida por cuatro años. Nos parecen necesarios para la puesta en marcha de la Escuela.
Si bien su estatuto jurídico es ya desde ahora el de la asociación declarada según la ley de 1901, creemos que prioritariamente debemos hacer pasar a su movimiento el estatuto interno que será, en un plazo fijado, propuesto al consentimiento de todos.
Recordemos que la peor objeción que se pueda hacer a las Sociedades de la forma existente, es el agotamiento del trabajo, manifiesto hasta en la calidad, que causan entre los mejores.
El éxito de la Escuela se medirá por la presentación de trabajos que sean admisibles en su lugar.
7 - De la Escuela como experiencia inaugural
Este aspecto se impone bastante, pensamos, en el Acta de Fundación, y dejamos a cada cual que descubra ahí promesas y escollos.
A aquellos que pueden hacerse preguntas sobre lo que nos guía, desvelaremos su razón.
La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo.
Los \"seminarios\", comprendiendo en ellos nuestro curso en la École des Hautes Études, no fundarán nada si no remiten a esa transferencia.
Ningún aparato doctrinal, y en especial el nuestro, por más propicio que pueda ser para la dirección del trabajo, puede prejuzgar sobre las conclusiones que serán su resto.
Preámbulo
Esta fundación, se puede plantear en primer término la cuestión de su relación con la enseñanza que no deja sin garantía la decisión de su acto.
Se postulará que, por calificados que estén quienes se hallen en condiciones de discutir allí esta enseñanza, la Escuela no depende de ella y tampoco la dispensa, ya que ella prosigue en el exterior.
Si para esta enseñanza, en efecto, la existencia de una audiencia que todavía no la ha valorado, se reveló en el mismo vuelco decisivo que impuso la Escuela, importa tanto más señalar qué los separa.
Escuela Freudiana de París, -este título mantenido en reserva en el Acta de Fundación, anuncia a las claras las intenciones de las que procede, a quien se atiene a sus téminos.
Omitamos el lugar desde el que se reasume, no sin méritos para hacerlo, con el escudo de origen el desafío que conlleva, ya saludado por Freud: la Escuela se afirma primeramente freudiana, dado que -si hay una verdad que, sin duda, se sostiene en una presencia que paciente la reitera, cuyo efecto devino conciencia del área francesa- el mensaje freudiano sobrepasa de lejos en su radicalidad el uso que de él hacen los practicantes de obediencia anglófona.
Aun si se echa mano en Francia y en otras partes a una práctica mitigada por el torrente de una psicoterapia asociada a las necesidades de la higiene social, -es un hecho que ningún practicante deja de mostrar su molestia o su aversión, incluso irrisión u horror, a medida que se ofrecen ocasiones de sumergirse en el lugar abierto donde la práctica aquí denunciada asume forma imperialista: conformismo de la mira, barbarismo de la doctrina, regresión acabada a un psicologismo puro y simple, -todo ello mal compensado por la promoción de un clero fácil de caricaturizar, pero que en su compunción es cabalmente el resto que da fe de la formación por la cual el psicoanálisis no se disuelve en lo que propaga.
Este desacuerdo, ilústreselo con la evidencia que surge al preguntar si no es cierto que en nuestra época el psicoanálisis está en todos lados, mas los psicoanalistas en otra parte.
Pues no en vano puede uno sorprenderse de que el mero nombre de Freud, con la esperanza de verdad que lleva sea considerado por enfrentarse con el nombre de Marx, sospecha no disipada, aunque sea patente que el abismo entre ellos sea incolmable, que en la vía entreabierta por Freud podría percibirse la razón por la que el marxismo fracasa en dar cuenta de un poder cada vez más desmesurado y loco en cuanto a lo político, que incluso podría desempeñar un efecto de reactivación de su contradicción.
Que los psicoanalistas no estén en condiciones de juzgar los males en que están inmersos, pero que en ello fallan, -basta para explicar que respondan con un enquistamiento del pensamiento. Dimisión que abre la vía a una falsa com-placencia, portadora para el beneficiario de los mismos efectos que una verdadera; en este caso, la estampilla que degradan en los términos cuya guarda tienen para la empresa que de ningún modo es en sí el resorte de la economía reinante, aunque cómoda es la puesta en condiciones de aquellos que ella emplea, incluso en los altos grados: la orientación psicológica y sus diversos oficios.
De este modo el psicoanálisis está demasiado en espera y los psicoanalistas demasiado en falso para que se pueda deshacer su suspenso desde otra parte que el punto mismo del que han tomado distancia: a saber, la formación de psicoanalista.
No es que la Escuela no disponga de lo que le asegura no romper ninguna continuidad: a saber, psicoanalistas irreprochables cualquiera sea el punto de vista que se adopte, puesto que hubiese bastado para ellos, como bastó para el resto de los sujetos formados por Lacan, que renegasen de su enseñanza para ser reconocidos por cierta \"Internacional\" y es notorio que no deben sino a su elección y a su discernimiento el haber renunciado a dicho reconocimiento.
Es la Escuela la que vuelve a cuestionar los principios de una habilitación patente y con el consentimiento de aquellos que notoriamente la han recibido.
En lo cual freudiana revela ser además, presentándose ahora a nuestro examen el término de Escuela.
Este término debe ser tomado en el sentido en que antiguamente significaba ciertos lugares de refugio, incluso de bases de operación contra lo que ya podía llamarse malestar en la cultura.
Al atenernos al malestar del psicoanálisis, la Escuela entiende dar su campo no solamente a un trabajo de crítica: sino a la apertura del fundamento de la experiencia, al enjuiciamiento del estilo de vida en que desemboca.
Quienes aquí se comprometen se sienten lo suficientemente sólidos como para enunciar el estado de cosas manifiesto: que en el presente el psicoanálisis no tiene nada más seguro que hacer valer en su activo que la producción de psicoanalistas, -aunque ese balance aparezca como dejando que desear.
No es que con ello nos abandonemos a cierta autoacusación. Somos conscientes de que los resultados del psicoanálisis, aun en su estado de dudosa verdad, hacen papel más digno que las fluctuaciones de moda y las premisas ciegas de las que se fían tantas terapéuticas en el terreno donde la medicina no acabó de ubicarse en cuanto a sus criterios (¿los de la recuperación social son isomorfos a los de la curación?) y parece incluso en retirada en cuanto a la nosografía: hablamos de la psiquiatría, que ha pasado a ser un interrogante para todos.
Es incluso bastante curioso ver el modo en que el psicoanálisis hace aquí de pararrayos. Sin él, cómo se haría para ser tomado en serio cuando su único mérito es el oponérsele. A ello se debe un statu-quo en que el psicoanalista se siente cómodo gracias a la benevolencia con la que se considera su insuficiencia.
El psicoanálisis se distinguió primero, sin embargo, por dar acceso a la noción de curación en su terreno, a saber: devolver sus sentidos a los síntomas, dar lugar al deseo que ellos enmascaran, rectificar de manera ejemplar la aprehensión de una relación privilegiada, -aunque hubiese hecho falta poder ilustrarla con las distensiones de estructura que exigen las formas de la enfermedad, reconocerlas en las relaciones del ser que demanda y que se identifica con esta demanda y esa identificación mismas.
Aun haría falta que el deseo y la transferencia que las animan hayan sublevado a quienes tienen su experiencia hasta volverles intolerables los conceptos que perpetúan una construcción del hombre y de Dios donde entendimiento y voluntad se distinguen, mediante una pretendida pasividad del primer modo y la arbitraria actividad que atribuye al segundo.
La revisión del pensamiento que reclaman las conexiones con el deseo que Freud le impone, parece estar fuera de los medios del psicoanalista. Ellos se eclipsan sin duda entre los miramientos que los doblegan y la debilidad de aquellos a los que socorre.
Hay empero un punto en que el problema del deseo no se puede eludir, es cuando se trata del psicoanalista mismo.
Y nada es más ejemplar de la pura cháchara que lo que de


